martes, 21 de abril de 2009

Rueda, Salvador. La sandía.


Cual si de pronto se entreabriera el día
despidiendo una intensa llamarada,
por el acero fúlgido rasgada
mostró su carne roja la sandía.

Carmín incandescente parecía
la larga y deslumbrante cuchillada,
como boca encendida y desatada
en frescos borbotones de alegría.

Tajada tras tajada, señalando
las fue el hábil cuchillo separando,
vivas a la ilusión como ningunas.

Las separó la mano de repente,
y de improviso decoró la fuente
un círculo de rojas medias lunas.

Salvador Rueda (1857-1933)

2 comentarios:

  1. Sublime Salvador Rueda!!
    "Carmín incandescente parecía
    la larga y deslumbrante cuchillada,
    como boca encendida y desatada
    en frescos borbotones de alegría."

    Wauuuuuuu, que tremendo poema!!!
    Gracias!!!!!

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  2. Qué colorista, qué rico, qué hermoso! Divino espacio éste decorado con sandías sensuales y alegres.
    Un besito.

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