miércoles 11 de noviembre de 2009

Sabines, Jaime. Algo sobre la muerte del Mayor Sabines.


Padre mío, señor mío, hermano mío,
amigo de mi alma, tierno y fuerte,
saca tu cuerpo viejo, viejo mío,
saca tu cuerpo de la muerte.

Saca tu corazón igual que un río,
tu frente limpia en que aprendí a quererte,
tu brazo como un árbol en el frío
saca todo tu cuerpo de la muerte.

Amo tus canas, tu mentón austero,
tu boca firme y tu mirada abierta,
tu pecho vasto y sólido y certero.

Estoy llamando, tirándote la puerta.
Parece que yo soy el que me muero:
¡padre mío, despierta!

(De "Algo sobre la muerte de Mayor Sabines", 1973)

Jaime Sabines (1926-1999)

(Escucha al propio Sabines recitando la Parte Final
de este largo poema en La Palabra Virtual)

martes 10 de noviembre de 2009

Anónimo. El corregidor y la molinera (romance)

Joaquín Díaz, músico y folclorista


En la provincia de Huelva,
había un molinero honrado
que ganaba su sustento
con un molino arrendado
y era casado con una moza
que era una rosa
y era tan bella
que el corregidor, madre,
se prendó de ella.

La regalaba, la prometía
hasta que un día
le pidió los favores
que pretendía.

Responde la molinera:

-Vuestros favores admito,
pero siento si nos pilla,
mi marido en el garlito,
porque el maldito
tiene una llave,
con la cual cierra,
con la cual abre
cuando es su gusto,
expuesto es que nos pille
y nos dé un gran susto.

Responde el Corregidor:

- Me estoy haciendo una idea
de mandarle en el molino
algo que allí le entretenga.
Según lo digo, será de trigo
porción bastante.
Que lo muela esta noche
que es importante,
para una idea que tengo oculta
bajo la multa
de doce duros.
Así será del modo, estemos seguros.

Allí por aquel molino
ha pasado un pasajero
que entendía de moler
tan bien como el molinero:

- Si tienes ansia por irte a casa
vete tranquilo
que esta noche sin falta
se muele el trigo.

Ha salido el molinero
y a su casa ya se ha ido.
Les ha encontrado a los dos
como en harina metidos.

Vete tranquilo, buen molinero,
ve a tu molino
no dejes que el vecino
te muela el trigo.

(Anónimo)

Versión de Joaquín Díaz



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lunes 9 de noviembre de 2009

Hanna. Como la vida.

(Fotografía: Universal Music Spain)

Yo quería ver el cielo como yo lo vi al nacer:
azulito con esmero y sin basura y sin la mierda
del país que se está cargando el cielo
y me está jodiendo a mi (bis)

Voy queriendo renacer, inventando mis canciones.
Voy siguiendo tus pasitos, a ver si me dan lecciones
y no puedo, porque no quiero, porque en el fondo me da miedo
de esta vida que me viene y que no me la merezco.
No me la merezco
ahh…
(Estribillo)
Y empecé a ser fuerte. Cómo no, a ser valiente.
Y empecé a correr, sin pensar en el ayer.
Y empecé a ser fuerte, a llevarme la corriente,
y empecé a comprender que la vida son dos días
y que el miedo no te deja andar ni ver.
No, no te deja andar ni ver.
Buscaré la solución a mis problemas y con mi amor
no me quitaré el sombrero hasta que no te lo hayas quitado tu primero.
Y empezaré a ser fuerte y empezaré a crecer
y a sonreír a la vida que me viene.
No la dejare atrás. Eso no me conviene.
Me conviene ser fuerte y sobre todo no rebelde.
Que ya me la he quitado,
que ya me la he quitado la coraza del pasado.
Y empecé a ser fuerte, como no, a ser valiente.
Y empecé a correr sin pensar en el ayer .
Y empecé a ser fuerte, a llevarme la corriente.
Y empecé a comprender que la vida son dos días
y que el miedo no te deja andar ni ver,
y es que el miedo no te deja andar ni ver

Yo quería ver el cielo como yo lo vi al nacer…

Ana Isabel Iglesias Ferrer (Madrid, 1985-)
más conocida por su nombre artístico:

Para Irene, en su décimo octavo cunpleaños.

domingo 8 de noviembre de 2009

De Góngora, Luis. Ilustre y hermosísima María


Ilustre y hermosísima María,
mientras se dejan ver a cualquier hora
en tus mejillas la rosada Aurora,
Febo en tus ojos y en tu frente el día,

y mientras con gentil descortesía
mueve el viento la hebra voladora
que la Arabia en sus venas atesora
y el rico Tajo en sus arenas cría;

antes que, de la edad Febo eclipsado
y el claro día vuelto en noche obscura,
huya la Aurora del mortal nublado;

antes que lo que hoy es rubio tesoro
venza a la blanca nieve su blancura:
goza, goza el color, la luz, el oro.


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