lunes, 20 de abril de 2009

Neruda, Pablo. Oda a la manzana.


A ti, manzana,
quiero
celebrarte
llenándome
con tu nombre
la boca,
comiéndote.
Siempre
eres nueva como nada
o nadie,
siempre
recién caída
del Paraíso:
plena
y pura
mejilla arrebolada
de la aurora!
Qué difíciles
son
comparados
contigo
los frutos de la tierra,
las celulares uvas,
los mangos
tenebrosos,
las huesudas
ciruelas, los higos
submarinos:
tú eres pomada pura,
pan fragante,
queso
de la vegetación.
Cuando mordemos
tu redonda inocencia
volvemos
por un instante
a ser
también recién creadas criaturas:
aún tenemos algo de manzana.
Yo quiero
una abundancia
total, la multiplicación
de tu familia,
quiero
una ciudad,
una república,
un río Mississipi
de manzanas,
y en sus orillas
quiero ver
a toda
la población
del mundo
unida, reunida,
en el acto más simple de la tierra:
mordiendo una manzana.

Pablo Neruda (1904-1973)


4 comentarios:

  1. ¡Hermoso hasta el dolor como lo es siempre Neruda!
    Qué prodigio de amor dedicado a una manzana, y es que este poeta cuando posa sus ojos sobre algo o alguien...
    Qué colorido te veo, profe, qué encanto de formas, luces, sensualidad que salen de tus poemas.

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