jueves, 23 de abril de 2009

De Cervantes, Miguel. Al túmulo de Felipe II en Sevilla


Voto a Dios que me espanta esta grandeza
y que diera un doblón por describilla;
porque ¿a quién no sorprende y maravilla
esta máquina insigne, esta riqueza?

Por Jesucristo vivo, cada pieza
vale más de un millón, y que es mancilla
que esto no dure un siglo, ¡oh gran Sevilla!,
Roma triunfante en ánimo y nobleza.

Apostaré que el ánima del muerto
por qozar este sitio hoy ha dejado
la gloria donde vive eternamente.

Esto oyó un valentón, y dijo: "Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado.
Y el que dijere lo contrario, miente."

Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese, y no hubo nada.

Miguel de Cervantes (1547-1616)

(Escucha el poema en la voz de Rafael Taibo)


Miguel de Cervantes en la Biblioteca Virtual Cervantes

1 comentario:

  1. Precioso. ¡Qué dinámico! De una modernidad extraordinaria. Hombre, sí, hablamos de quien hablamos: D. Miguel. No lo conocía, una delicia.

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