domingo, 27 de septiembre de 2009

Vallejo, César. Los heraldos negros.


Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... Yo no sé

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;
o los heraldos negros que nos manda la muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma,
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre... Pobre... pobre Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como un charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes ... Yo no sé

César Vallejo (1892-1938)

2 comentarios:

  1. "Pero son", yo no sé, no sé, como se enfrenta uno a esos golpes tan fuertes de la vida, a veces uno no sabe como es posible sobrevivir, yo no sé.
    Un poema que vive en nuestras almas y en nuestros dolores.
    Un besazo, profe.

    ResponderEliminar
  2. Vallejo, fue un poeta incomprendido en nuestra sociedad peruana, castigado por su pensar, sin embargo, nostágico de carácter, diría incluso pesimista, supo con elegancia y fluido verbo, transmitir su sentir en todo momento.
    Ese es el gran legado que deja a la humanidad: fué un sobreviviente, incluso a sí mismo. Por ello, su poemas sonaran siempre en el latir de la humanidad.
    Isabel Gómez

    ResponderEliminar