jueves, 11 de junio de 2009

Valente, José Ángel. El adiós.



Entró y se inclinó hasta besarla
porque de ella recibía la fuerza.

(La mujer lo miraba sin respuesta.)

Había un espejo humedecido
que imitaba la vida vagamente.
Se apretó la corbata,
el corazón,
sorbió un café desvanecido y turbio,
explicó sus proyectos
para hoy,
sus sueños para ayer y sus deseos
para nunca jamás.

(Ella lo contemplaba silenciosa.)

Habló de nuevo. Recordó la lucha
de tantos días y el amor
pasado. La vida es algo inesperado,
dijo. (Más frágiles que nunca las palabras),
Al fin calló con el silencio de ella,
se acercó hasta sus labios
y lloró simplemente sobre aquellos
labios ya para siempre sin respuesta.

"A modo de esperanza" (1955)

José Ángel Valente (1929-2000)

2 comentarios:

  1. Me ha dolido de verdad. Es impresionante.
    Bello y demoledor. Me hirió. Besitos.

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  2. Sueño algunas veces, profe, que a Valente se le hace justicia y que los jóvenes tienen la enorme suerte de llegar a él una mañana de esas que se levantan y van al instituto.
    Pocos poetas han dejado en mí lo que él deja casi a diario, adoro cada verso suyo y hasta llego a creer que son hermosas las enredaderas amarillas...gracias por traerle, por recordar su magia.

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