domingo, 28 de junio de 2009

De Góngora. Fábula de Polifemo y Galatea.


De este, pues, formidable de la tierra
bostezo, el melancólico vacío
a Polifemo, horror de aquella sierra,
bárbara choza es, albergue umbrío
y redil espacioso donde encierra
cuanto las cumbres ásperas cabrío,
de los montes, esconde: copia bella
que un silbo junta y un peñasco sella.

Un monte era de miembros eminente
este (que, de Neptuno hijo fiero,
de un ojo ilustra el orbe de su frente,
émulo casi del mayor lucero)
cíclope, a quien el pino más valiente,
bastón, le obedecía, tan ligero,
y al grave peso junco tan delgado,
que un día era bastón y otro cayado.

Negro el cabello, imitador undoso
de las obscuras aguas del Leteo,
al viento que lo peina proceloso,
vuela sin orden, pende sin aseo;
un torrente es su barba impetuoso,
que (adusto hijo de este Pirineo)
su pecho inunda, o tarde, o mal, o en vano
surcada aun de los dedos de su mano.


Luis de Góngora (1561-1627)

Lee y escucha fragmentos del Polifemo y otros poemas de Góngora en
La Palabra Virtual

(Descarga obra completa de Góngora)


"Traducción" en prosa de las tres octavas:

El melancólico vacío de esta gruta -que es como un formidable bostezo de la tierra- le sirve a Polifemo, horror de aquella sierra, como bárbara choza, como albergue sombrío y redil espacioso en el que encierra cuanto ganado cabrío esconden las cumbres ásperas de los montes: (ganado que es) bella abundancia que (Polifemo) reúne con un silbido y encierra con el peñasco.


Este cíclope (hijo fiero de Neptuno) era como un alto monte de miembros; en cuya frente, ancha como un orbe, brilla un ojo que casi puede competir con el sol; el pino más fuerte le servía de bastón ligero y, a causa de su gran peso, se doblaba como un delgado junco, de tal manera que un día era recto bastón y al día siguiente curvado cayado.


El cabello negro imita con sus ondas a las oscuras aguas del río Leteo, vuela sin orden y cuelga sucio al viento tempestuoso; su barba es como un torrente impetuoso que ha nacido en lo alto de este Pirineo (el cíclope gigantesco) e inunda su pecho, y que sólo se peina con sus dedos de tarde en tarde, mal o inútilmente.

2 comentarios:

  1. Este se a convertido en mi espcio de paz, con música de fondo, versos recitados, lectura de poesía y algo en prosa...¿qúé más se puede pedir para desconectar por unos minustos del mundo...?
    Isabel Gomez

    ResponderEliminar
  2. Increíble voz poética y la cantidad de conocimiento que se desprenden en un solo verso. Realmente es culterano y difícil, pero bello por encima de todo y lleno de vida. Gracias por adjuntar versión en prosa más sencilla.
    Besitos.

    ResponderEliminar