miércoles, 18 de febrero de 2009

Arcipreste de Hita, Juan Ruiz. Libro del buen amor.


La buhonera con su cesto va tocando cascabeles,
pregonando sus joyas, sortijas y alfileres.
Decía: -“¡Llevo toallas! ¡Compradme estos manteles!”
Doña Endrina la vio y dijo: -“Entra aquí, no receles.”

Entró la vieja en casa; díjole: “Mi señora, hija,
para esa mano bendita, aceptad esta sortija.
Dejadme que, en secreto, una ocurrencia os diga
que he pensado esta noche.” Poco a poco la aguija.

-“Hija, siempre estáis en la casa encerrada.
Envejecéis a solas, sin ser vista y admirada:
salid, mostrad en la plaza vuestra beldad loada;
entre cuatro paredes, no vais a ganar nada.

En esta villa vive gallarda mancebía,
muy apuestos mancebos de mucha lozanía,
en todas las costumbres mejoran cada día,
nunca se ha reunido tan buena compañía.

Aunque soy pobre, me acogen con cordialidad;
el mejor y el más noble de linaje y beldad
es don Melón de la Huerta, buen chico de verdad:
a los demás supera en hermosura y bondad.

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