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martes, 10 de noviembre de 2009

Anónimo. El corregidor y la molinera (romance)

Joaquín Díaz, músico y folclorista
En la provincia de Huelva,
había un molinero honrado
que ganaba su sustento
con un molino arrendado
y era casado con una moza
que era una rosa
y era tan bella
que el corregidor, madre,
se prendó de ella.

La regalaba, la prometía
hasta que un día
le pidió los favores
que pretendía.

Responde la molinera:

-Vuestros favores admito,
pero siento si nos pilla,
mi marido en el garlito,
porque el maldito
tiene una llave,
con la cual cierra,
con la cual abre
cuando es su gusto,
expuesto es que nos pille
y nos dé un gran susto.

Responde el Corregidor:

- Me estoy haciendo una idea
de mandarle en el molino
algo que allí le entretenga.
Según lo digo, será de trigo
porción bastante.
Que lo muela esta noche
que es importante,
para una idea que tengo oculta
bajo la multa
de doce duros.
Así será del modo, estemos seguros.

Allí por aquel molino
ha pasado un pasajero
que entendía de moler
tan bien como el molinero:

- Si tienes ansia por irte a casa
vete tranquilo
que esta noche sin falta
se muele el trigo.

Ha salido el molinero
y a su casa ya se ha ido.
Les ha encontrado a los dos
como en harina metidos.

Vete tranquilo, buen molinero,
ve a tu molino
no dejes que el vecino
te muela el trigo.

(Anónimo)

Versión de Joaquín Díaz


Lee más romances aquí

lunes, 9 de noviembre de 2009

Hanna. Como la vida.

(Fotografía: Universal Music Spain)

Yo quería ver el cielo como yo lo vi al nacer:
azulito con esmero y sin basura y sin la mierda
del país que se está cargando el cielo
y me está jodiendo a mi (bis)

Voy queriendo renacer, inventando mis canciones.
Voy siguiendo tus pasitos, a ver si me dan lecciones
y no puedo, porque no quiero, porque en el fondo me da miedo
de esta vida que me viene y que no me la merezco.
No me la merezco
ahh…
(Estribillo)
Y empecé a ser fuerte. Cómo no, a ser valiente.
Y empecé a correr, sin pensar en el ayer.
Y empecé a ser fuerte, a llevarme la corriente,
y empecé a comprender que la vida son dos días
y que el miedo no te deja andar ni ver.
No, no te deja andar ni ver.
Buscaré la solución a mis problemas y con mi amor
no me quitaré el sombrero hasta que no te lo hayas quitado tu primero.
Y empezaré a ser fuerte y empezaré a crecer
y a sonreír a la vida que me viene.
No la dejare atrás. Eso no me conviene.
Me conviene ser fuerte y sobre todo no rebelde.
Que ya me la he quitado,
que ya me la he quitado la coraza del pasado.
Y empecé a ser fuerte, como no, a ser valiente.
Y empecé a correr sin pensar en el ayer .
Y empecé a ser fuerte, a llevarme la corriente.
Y empecé a comprender que la vida son dos días
y que el miedo no te deja andar ni ver,
y es que el miedo no te deja andar ni ver

Yo quería ver el cielo como yo lo vi al nacer…

Ana Isabel Iglesias Ferrer (Madrid, 1985-)
más conocida por su nombre artístico:
Hanna


Para Irene, en su décimo octavo cunpleaños.

martes, 13 de octubre de 2009

Rodríguez, Silvio. El breve espacio en que no estás.


Todavía quedan restos de humedad.
Sus olores llenan ya mi soledad.
En la cama su silueta
se dibuja cual promesa
de llenar el breve espacio en que no está.
Todavía yo no sé si volverá.
Nadie sabe al día siguiente lo que hará.
Rompe todos mis esquemas.
No confiesa ni una pena,
no me pide nada a cambio de lo que da.
Suele ser violenta y tierna.
No habla de uniones eternas,
más se entrega cual si hubiera
sólo un día para amar.
No comparte una reunión
más le gusta la canción
que comprometa su pensar.
Todavía no pregunté: te quedarás.
Temo mucho la respuesta de un jamás.
La prefiero compartida
antes que vaciar mi vida.
No es perfecta mas se acerca a lo que yo
simplemente soñé.

(Pablo Milanés - Silvio Rodriguez)


sábado, 10 de octubre de 2009

García Lorca, Federico. El lagarto está llorando...

A Mademoiselle Teresita Guillén
tocando un piano de siete notas.

El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.

El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.

Han perdido sin querer
su anillo de desposados.

¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!

Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.

El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.

¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!

¡Ay, cómo lloran y lloran!,
¡ay! ¡ay! ¡cómo están llorando!

Federico García Lorca (1898-1936)

viernes, 9 de octubre de 2009

Machado, Antonio. Las moscas.


Vosotras, las familiares,
inevitables golosas,
vosotras, moscas vulgares,
me evocáis todas las cosas.
¡Oh, viejas moscas voraces,
como abejas en abril,
viejas moscas pertinaces
sobre mi calva infantil!
¡Moscas del primer hastío
en el salón familiar,
las claras tardes de estío
en que yo empecé a soñar!
Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
- que todo es volar -, sonoras
rebotando en los cristales
en los días otoñales...
Moscas de todas las horas,
de infancia y adolescencia,
de mi juventud dorada;
de esta segunda inocencia,
que da en no creer en nada,
de siempre... Moscas vulgares,
que de puro familiares
no tendréis digno cantor:
yo sé que os habéis posado
sobre el juguete encantado,
sobre el librote cerrado,
sobre la carta de amor,
sobre los párpados yertos
de los muertos.
Inevitables golosas,
que ni labráis como abejas,
ni brilláis cual mariposas;
pequeñitas, revoltosas,
vosotras, amigas viejas,
me evocáis todas las cosas.

Antonio Machado (1875-1939)

martes, 29 de septiembre de 2009

Waits, Tom. Los fantasmas del sábado noche.

Un taxi peina la serpiente intentando agenciarse esa última carrera

de la noche

y un marinero solitario que gasta los hechos de su vida
como calderilla con desconocidos
palpa el bolsillo interior de su zamarra
en busca de unos bienvenidos veinticinco centavos
y la última colilla retorcida de un paquete de Kents
mientras sueña con una camarera con ojos de Nescafé
y muslos de mermelada, de pelo amarillo revuelto
su nombre tachonado de falsos diamantes dice: "Irene"
mientras se aparta los mechones de rubia agua de fregar

de los ojos


y el faro Texaco ilumina al empleado con cinturón de acero
con un "oferta en correas y válvulas"...
gritando "llénelo y comprueba ese aceite"
"sabe, puede que sea un distribuidor o bien una bobina"


la última edición de la madrugada está en las estanterías
y el llorón de la ciudad llora con monedas en las manos
salchichas envueltas en bacón
sesenta y nueve centavos huevos dados la vuelta
y un paquete de Kents
dos huevos pochados sobre una salchicha
puedes hundirlos y hasta dentro
patatas a lo pobre, patatas a lo pobre
sabes que no puedo llegar tarde

y el primer amanecer casca una alfombra de diamantes
sobre un terreno sembrado de coches al contado
lleno de Coupes Devilles crepusculares
dejando la ciudad en las manos del que barre
los fantasmas del sábado noche.

Tom Waits

miércoles, 16 de septiembre de 2009

García Lorca, Federico. Ciudad sin sueño (nocturno de Brooklyn Bridge)



No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas.
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros.

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Hay un muerto en el cementerio más lejano
que se queja tres años
porque tiene un paisaje seco en la rodilla;
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase.

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas.
Pero no hay olvido, ni sueño:
carne viva. Los besos atan las bocas
en una maraña de venas recientes
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros.

Un día
los caballos vivirán en las tabernas
y las hormigas furiosas
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas.

Otro día
veremos la resurrección de las mariposas disecadas
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua.
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta!
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero,
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato,
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan,
donde espera la dentadura del oso,
donde espera la mano momificada del niño
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie.
No duerme nadie.
Pero si alguien cierra los ojos,
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo!
Haya un panorama de ojos abiertos
y amargas llagas encendidas.
No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie.
Ya lo he dicho.
No duerme nadie.
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes,
abrid los escotillones para que vea bajo la luna
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.

Federico García Lorca (1898-1936)

lunes, 14 de septiembre de 2009

Neruda, Pablo. Sube a nacer conmigo.


Dame la mano desde la profunda
zona de tu dolor diseminado.
No volverás del fondo de las rocas.
No volverás del tiempo subterráneo.
No volverá tu voz endurecida.
No volverán tus ojos taladrados.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamio desafiado:
aguador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro surco,
decidme: aquí fui castigado,
porque la joya no brilló o la tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme la piedra en que caísteis
y la madera en que os crucificaron,
encendedme los viejos pedernales,
las viejas lámparas, los látigos pegados
a través de los siglos en las llagas
y las hachas de brillo ensangrentado.
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme toda esta larga noche
como si yo estuviera con vosotros anclado,
contadme todo, cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
como un río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas, días, años,
edades ciegas, siglos estelares.
Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Apegadme los cuerpos como imanes.
Acudid a mis venas y a mi boca,
Hablad por mis palabras y mi sangre.

("Alturas de Machu Pichu", de "Canto General")

Pablo Neruda, (1904-1973)

(Escucha la versión de Jaivas de Machu Pichu)


miércoles, 9 de septiembre de 2009

García Lorca, Federico. La aurora de Nueva York.

(Autorretrato con paisaje)

La aurora de Nueva York tiene
cuatro columnas de cieno
y un huracán de negras palomas
que chapotean en las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca
porque allí no hay mañana ni esperanza posible.
A veces las monedas en enjambres furiosos
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos
que no habrá paraísos ni amores deshojados;
saben que van al cieno de números y leyes,
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos
en impúdico reto de ciencia sin raíces.
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes
como recién salidas de un naufragio de sangre.

Federico García Lorca (1898-1936)

lunes, 7 de septiembre de 2009

Celaya, Gabriel. España en marcha.

Nosotros somos quien somos.
¡Basta de Historia y de cuentos!
¡Allá los muertos! Que entierren como Dios manda a sus muertos.

Ni vivimos del pasado,
ni damos cuerda al recuerdo.
Somos, turbia y fresca, un agua que atropella sus comienzos.

Somos el ser que se crece.
Somos un río derecho.
Somos el golpe temible de un corazón no resuelto.

Somos bárbaros, sencillos.
Somos a muerte lo ibero
que aún nunca logró mostrarse puro, entero y verdadero.

De cuanto fue nos nutrimos,
transformándonos crecemos
y así somos quienes somos golpe a golpe y muerto a muerto.

¡A la calle! que ya es hora
de pasearnos a cuerpo
y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo.

No reniego de mi origen
pero digo que seremos
mucho más que lo sabido, los factores de un comienzo.

Españoles con futuro
y españoles que, por serlo,
aunque encarnan lo pasado no pueden darlo por bueno.

Recuerdo nuestros errores
con mala saña y buen viento.
Ira y luz, padre de España, vuelvo a arrancarte del sueño.

Vuelvo a decirte quién eres.
Vuelvo a pensarte, suspenso.
Vuelvo a luchar como importa y a empezar por lo que empiezo.

No quiero justificarte
como haría un leguleyo,
Quisiera ser un poeta y escribir tu primer verso.

España mía, combate
que atormentas mis adentros,
para salvarme y salvarte, con amor te deletreo.

Gabriel Celaya (1911-1991)

miércoles, 2 de septiembre de 2009

García Lorca, Federico. Casida de las palomas oscuras


Por las ramas del laurel
van dos palomas oscuras.
La una era el sol,
la otra la luna.
"Vecinitas", les dije,
"¿dónde está mi sepultura?"
"En mi cola", dijo el sol.
"En mi garganta", dijo la luna.
Y yo que estaba caminando
con la tierra por la cintura
vi dos águilas de nieve
y una muchacha desnuda.
La una era la otra
y la muchacha era ninguna.
"Aguilitas", les dije,
"¿dónde está mi sepultura?"
"En mi cola", dijo el sol.
"En mi garganta", dijo la luna.
Por las ramas del laurel
vi dos palomas desnudas.
La una era la otra
y las dos eran ninguna.

Federico García Lorca (1898-1936)

 

 
Rafael Alberti recita esta casida 
(y otros muchos poemas de Lorca) 
en
La Palabra Virtual

domingo, 30 de agosto de 2009

Alberti, Rafael. Balada para los poetas andaluces de hoy.


¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora?
¿Qué miran los poetas andaluces de ahora?
¿Qué sienten los poetas andaluces de ahora?

Cantan con voz de hombre, ¿pero dónde están los hombres?
con ojos de hombre miran, ¿pero dónde los hombres?
con pecho de hombre sienten, ¿pero dónde los hombres?

Cantan, y cuando cantan parece que están solos.
Miran, y cuando miran parece que están solos.
Sienten, y cuando sienten parecen que están solos.

¿Es que ya Andalucía se ha quedado sin nadie?
¿Es que acaso en los montes andaluces no hay nadie?
¿Que en los mares y campos andaluces no hay nadie?

¿No habrá ya quien responda a la voz del poeta?
¿Quién mire al corazón sin muros del poeta?
¿Tantas cosas han muerto que no hay más que el poeta?

Cantad alto. Oireis que oyen otros oídos.
Mirad alto. Veréis que miran otros ojos.
Latid alto. Sabréis que palpita otra sangre.

No es más hondo el poeta en su oscuro subsuelo.
encerrado. Su canto asciende a más profundo
cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres.

Rafael Alberti (1902-1999)

(Escucha la versión de Aguaviva)

domingo, 23 de agosto de 2009

García Lorca, Federico. Vídeo llanto por Federico


García Lorca en la Biblioteca Virtual Cervantes

Fundación Federico García Lorca

Museo casa natal del poeta: Huerta de san Vicente

Lee y escucha poemas de García Lorca en La Palabra Virtual
recitados por Rafael Alberti y Laura Castanedo
(musicados por Carlos Chávez y Alberto Ubach)

Federico García Lorca, vida y obra (con enlaces a otros sitios de interés)

Obra completa digitalizada de F.García Lorca


martes, 18 de agosto de 2009

Machado, Antonio. El crimen fue en Granada.



I

EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles,
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico.
-sangre en la frente y plomo en las entrañas-.
...Que fue en Granada el crimen
sabed -¡pobre Granada!-, en su Granada...
II

EL POETA Y LA MUERTE
Se le vio caminar solo con Ella,
sin miedo a su guadaña.
Ya el sol en torre y torre; los martillos
en yunque - yunque y yunque de las fraguas.
Hablaba Federico,
requebrando a la muerte. Ella escuchaba.
"Porque ayer en mi verso, compañera,
sonaba el golpe de tus secas palmas,
y diste el hielo a mi cantar, y el filo
a mi tragedia de tu hoz de plata,
te cantaré la carne que no tienes,
los ojos que te faltan,
tus cabellos que el viento sacudía,
los rojos labios donde te besaban...
Hoy como ayer, gitana, muerte mía,
qué bien contigo a solas,
por estos aires de Granada, ¡mi Granada!"
III

Se le vio caminar..
Labrad, amigos,
de piedra y sueño, en el Alhambra,
un túmulo al poeta,
sobre una fuente donde llore el agua,
y eternamente diga:
el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!

Antonio Machado (1875-1939)

(Escucha el poema en la voz de Nuria Espert)


Escucha la versión de Jarcha

martes, 11 de agosto de 2009

De Castro, Rosalía. Adiós ríos, adiós montes



Adios, ríos; adios, fontes;
adios, regatos pequenos;
adios, vista dos meus ollos:
non sei cando nos veremos.

Miña terra, miña terra,
terra donde me eu criei,
hortiña que quero tanto,
figueiriñas que prantei,

prados, ríos, arboredas,
pinares que move o vento,
paxariños piadores,
casiña do meu contento,

muíño dos castañares,
noites craras de luar,
campaniñas trimbadoras,
da igrexiña do lugar,

amoriñas das silveiras
que eu lle daba ó meu amor,
camiñiños antre o millo,
¡adios, para sempre adios!

¡Adios groria! ¡Adios contento!
¡Deixo a casa onde nacín,
deixo a aldea que conozo
por un mundo que non vin!

Deixo amigos por estraños,
deixo a veiga polo mar,
deixo, en fin, canto ben quero…
¡Quen pudera non deixar!…

(De Cantares gallegos)

Rosalía de Castro (1837-1885)

(Escucha el poema en la voz de Amancio Prada)


domingo, 2 de agosto de 2009

Alberti, Rafael. A galopar.

Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

A corazón suenan, resuenan, resuenan
las tierras de España, en las herraduras.
Galopa, jinete del pueblo,
caballo cuatralbo,
caballo de espuma.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu montura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Rafael Alberti (1902-1999)

(Escucha el poema recitado por el propio autor
y cantado por Paco Ibáñez)


sábado, 1 de agosto de 2009

De Góngora, Luis. Verdad, mentira.


Dineros son calidad
¡Verdad!
Más ama quien más suspira
¡Mentira!

Cruzados hacen cruzados,
Escudos pintan escudos,
Y tahúres muy desnudos
Con dados ganan condados;
Ducados dejan ducados,
Y coronas majestad,
¡Verdad!

Pensar que uno sólo es dueño
De puerta de muchas llaves,
Y afirmar que penas graves
Las paga un mirar risueño,
Y entender que no son sueño
Las promesas de Marfira,
¡Mentira!

Todo se vende este día,
Todo el dinero lo iguala;
La corte vende su gala,
La guerra su valentía;
Hasta la sabiduría
Vende la Universidad,
¡Verdad!

En Valencia muy preñada
Y muy doncella en Madrid,
Cebolla en Valladolid
Y en Toledo mermelada,
Puerta de Elvira en Granada
Y en Sevilla doña Elvira,
¡Mentira!

No hay persona que hablar deje
Al necesitado en plaza;
Todo el mundo le es mordaza,
Aunque él por señas se queje;
Que tiene cara de hereje
Y aun fe la necesidad,
¡Verdad!

Siendo como un algodón,
Nos jura que es como un hueso,
Y quiere probarnos eso
Con que es su cuello almidón,
Goma su copete, y son
Sus bigotes alquitira
¡Mentira!

Cualquiera que pleitos trata,
Aunque sean sin razón,
Deje el río Marañón,
Y entre el río de la Plata;
Que hallará corriente grata
Y puerto de claridad
¡Verdad!

Siembra en una artesa berros
La madre, y sus hijas todas
Son perras de muchas bodas
Y bodas de muchos perros;
Y sus yernos rompen hierros
En la toma de Algecira,
¡Mentira!

Luis de Góngora (1561-1627)
Escucha la versión de Paco Ibáñez

domingo, 26 de julio de 2009

Felipe, León. Vencidos.

Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura,
y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar,
va cargado de amargura,
que allá encontró sepultura
su amoroso batallar.
Va cargado de amargura,
que allá «quedó su ventura»
en la playa de Barcino, frente al mar.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar.
Va cargado de amargura,
va, vencido, el caballero de retorno a su lugar.
¡Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura,
en horas de desaliento así te miro pasar!
¡Y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura
y llévame a tu lugar;
hazme un sitio en tu montura,
caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura
que yo también voy cargado
de amargura
y no puedo batallar!
Ponme a la grupa contigo,
caballero del honor,
ponme a la grupa contigo,
y llévame a ser contigo
pastor.
Por la manchega llanura
se vuelve a ver la figura
de Don Quijote pasar...
(De "Versos y canciones del caminante")

León Felipe (184 - 1968)

(Escucha la versión de Joan Manuel Serrat)

miércoles, 22 de julio de 2009

García Lorca, Federico. Canción del jinete. Córdoba, lejana y sola...


Córdoba.
Lejana y sola.

Jaca negra, luna grande,
y aceitunas en mi alforja.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Córdoba.

Por el llano, por el viento,
jaca negra, luna roja.
La muerte me está mirando
desde las torres de Córdoba.

¡Ay qué camino tan largo!
¡Ay mi jaca valerosa!
¡Ay, que la muerte me espera,
antes de llegar a Córdoba!

Córdoba.
Lejana y sola.

Federico García Lorca (1898-1936)

Escucha este poema recitado por Rafael Alberti (y muchos más) en
y

Escucha la versión de Paco Ibáñez

miércoles, 15 de julio de 2009

García Lorca, Federico. Los pelegrinitos




Hacia Roma caminan
dos pelegrinos,
a que los case el Papa, mamita
porque son primos, niña bonita
porque son primos, niña.

Sombrerito de hule
lleva el mozuelo
y la pelegrinita, mamita,
de terciopelo, niña bonita
de terciopelo, niña.

Le ha preguntado el Papa
como se llaman.
Él le dice que Pedro, mamita,
y ella que Ana, niña bonita,
y ella que Ana, niña.

Le ha preguntado el Papa
que qué edad tienen.
Ella dice que quince, mamita,
y él diecisiete, nina bonita,
y él diecisiete, nina.

Le ha preguntado el Papa
que si han pecado.
El le dice que un beso, mamita,
que le había dado, niña bonita,
que le había dado, niña.

Y la pelegrinita,
que es vergonzosa,
se le ha puesto la cara, mamita,
como una rosa, niña bonita
como una rosa, niña.

Y ha respondido el Papa
desde su cuarto:
Quien fuera pelegrino, mamita,
para otro tanto, niña bonita,
para otro tanto, niña!
Las campanas de Roma
ya repicaron
porque los pelegrinos, mamita,
ya se han casado, niña bonita
ya se han casado, niña.

Federico García Lorca (1898-1936)