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sábado, 17 de octubre de 2009

Colinas Antonio. Signos en la piedra.



Sigue la senda de las piedras musgosas,
la que conduce a la gran roca,
a la raíz del ara, 
a la raíz eterna
del tiempo.
Mira la nieve humilde de la cima
tutelar,
donde se cierra el círculo
que se abriera en tu infancia,
donde se abre la noche del ser
en la luz que es más luz,
donde ya no hay preguntas
ni respuestas.    

En esa nieve posa tus dos ojos.
Luego, pósalos en el ara
y respira profundo.
Posa también tus manos:
que se aquieten tus manos como palomas,
que echen raíces 
en el silencio helado de la piedra.
Verás en ella señales muy leves,
signos dictados por el firmamento,
los símbolos de un tiempo infinito
que va huyendo de ti,
mas que a la vez está en tu interior:
revelación del alma que no muere.    

No podrás ir más allá.
No debes ir más allá.

(De "Desiertos de la luz", 2008)

Escucha recitar su poema al propio Antonio Colinas


sábado, 16 de mayo de 2009

Colinas, Antonio. Paraíso en la nieve

Cuando la nieve va a llegar, se oye
Un silencio en los campos,
Un silencio en los cielos.
Luego, van descendiendo gruesos copos,
Los sientes en el rostro como un don
Y te vas despertando a nueva vida.

Avanzas en lo blanco lentamente,
Avanzas con el peso de lo negro
Que siempre hubo en ti,
Con lo que hiere y duele y nos enferma,
Con todo el mal que en siglos hemos hecho,
Con todo el mal que en siglos nos hicieron.
Mas, poco a poco, se aligera el cuerpo
Y el alma, extraviada en lo blanco,
Espacio es de sí misma.

¡Paraíso en la nieve!
Al fin, ya todo es blanco
En lo negro del hombre.
Hasta el aire tan frío que respiras
Te parece de fuego.
Y allá donde se posan tus dos ojos
La luz es una zarza que llamea,
Oímos el crujido de la luz.

Antonio Colinas (1946 - )

Enlaces de interés:
Página oficial de Antonio Colinas
Antonio Colinas en Wikipedia
Mitología clásica en la poesía de A. Colinas
Recitación del poema en Cuaderno interactivo de lengua

viernes, 9 de enero de 2009

Colinas, Antonio. ¿Conocéis el lugar?


¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händell?
Creo que es aquí, en este espacio
donde se inventa la infinitud de los amarillos;
un espacio en el centro del centro de Castilla
en el que nuestros cuerpos podrían sanar para siempre
si tus ojos y mis ojos
mirasen estos páramos
con piedad absoluta
y en donde hasta el espíritu suele arrodillarse
para hacernos su ofrenda
en rosales de sangre.
En este espacio hay un fuego blanco
en el que viene a expirar esa música
que nos llega de lejos, ¡de tan lejos!
¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händell?
Está aquí, en una tierra con más cielo que tierra,
donde los ruiseñores serenan la alameda
y la alameda serena a los ruiseñores,
y con la emanación
húmeda del tomillo más nocturno,
acude un enjambre de estrellas
a venerar la última espina de Cristo.
Es el lugar donde la luz
llora luz,
y la catedral de los cardos
alza su grito de silencio,
y están solas, muy solas, las vírgenes anunciadas,
y el pueblo amurallado y muerto
asciende vivo sobre un horizonte de lágrimas,
no sé si como un salmo
o como una corona de piedras inciertas.

¿Conocéis el lugar donde van a morir
las arias de Händell?
Está aquí, en el centro del centro de Castilla,
donde por los linderos morados
se tensa, como un arco, la luz;
es un espacio en que la nada es todo
y el todo es la nada,
y en el que junio joven viene por los montes
vertiendo de su copa oro líquido.
Es un lugar en el que el espacio y el tiempo
sólo son una hoguera
que arde y que mantiene su combustión
gracias a nuestras vidas (quiero decir:
gracias a nuestras muertes).
La música que más amáis
aquí tiene su tumba.
Es la música que, a través de la respiración de las espigas,
viene a morir en la luz que respiran nuestros pechos.

(Tomado de la exposición "Donde la luz llora luz" - Urueña -)
Antonio Colinas (1946 - )

Escucha el poema recitado por el propio Colinas




(Paisaje castellano)